jueves, 24 de febrero de 2011

Elise

Se cierra el círculo.

Rindo tributo a ti mujer, por ser lo que fuiste,
por rescatarme de mi alma triste y solitaria.
Porque creíste en mí cuando ya no era nada
cuando todos no hacían más que darme la espalda.

A ti mujer, porque a pesar de todo me amaste
cuando pudiste no hacerlo y darte por vencida.
Por eso es que cuando llega la noche eres mi anhelo
y solo puedo recordarte con alegría.

Cuando mis fuerzas flaqueaban, allí estabas tú,
siempre a mi lado, como en mis sueños, peregrina.
Fuiste la torre en la que yacía mi esperanza,
mujer... no sé cuánto me dolerá tu partida.

Ahora ya puedes marcharte con el alba, y dejarme
en esta soledad de la que fuimos culpables.
No te despidas, no me dejes ningún recuerdo,
no sea que al despertar por la mañana te extrañe...

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