miércoles, 9 de marzo de 2011

Clara

He ido contando lentamente, día tras día
el amanecer, para ver como lo llenabas
completamente con un poco de tu presencia,
con la que te fundes y eres una con el alba.

Haz corrido el velo de la noche esta mañana
y lo colocaste como adorno en tu cabeza.
Allí es donde durante el día duerme la noche.
En tus manos ha quedado un retazo de estrellas.

Tu perfume ha venido a dar donde yo me encuentro,
es tuyo, estoy seguro de que no me equivoco.
Me estás llamando y he venido a darte el alcance.
Ahora miro y estás floreciendo ante mis ojos.

De pronto he comprendido para que he acudido,
por una razón sencilla y mucho más pequeña:
he venido ante ti sólo para coronarte
con los primeros retoños de la primavera.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario