el silencio poblaba mi tierra solitaria.
En medio del páramo erigí mi morada
a vista de todos, mas todo fue para nada.
Antes de ti, mujer, tu recuerdo discurría
soberano por mis calles desiertas, silentes.
Fue allí que escuché decir a tu boca de risa,
alguna vez, tu nombre, como un susurro alegre.Antes de ti, mujer, no estaba listo para esto.
Creo que nada nunca alguna vez pudo haberlo hecho.
Solo tú y tu cercanía, de día y de nochey tus brazos dadivosos de amor y de afecto.
Antes de ti, mujer, no tenía nombre propio.
la vida me sabía a un matiz de color ocre.
Mas fue gracias a ti que empezó esta travesía
donde caímos y es la que hoy lleva tu nombre.
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