jueves, 24 de febrero de 2011

Me río de Janeiro (Un poco de prólogo)

Sexy Halloween. La excusa perfecta para hacerme salir de mi santuario.

-¡Flacas de primera! – me promete Alonso.
-No tengo ganas. Acuérdense que tenemos examen de matemática dos días después.
-¿Y qué? Total tú eres un chancón de primera. Tú no necesitas ayuda. Pablo, Alonso y yo sí. –dice David.
-No jodas. Tú eres el menos indicado para hablar. Sacaste 18 en el último parcial de química mientras nosotros le rogábamos al profesor que nos regalase, aunque sea, medio puntito.
-¿Y qué? Por un capricho de la vida…
-Blah, blah… -digo, ya me sabía esa historia.
-…soy más inteligente que ustedes 3 juntos en ciencias. Es genética. Culpen a sus padres.
-O simplemente pueden cagarse en la tumba de Mendel hasta hacer un mausoleo de mierda.
-¡Eh! Aguanta tu coche: yo amé biología en el colegio. Más respeto, por favor. – dice Pablo.
-Eso no explica tus bajas notas en el curso…
-Simplemente el profesor me agarró bronca porque me escuchó decir que su libro era una cochinada. Simplemente uno no se puede llevar bien con Dios y con el Diablo.
-¿Y quién es Dios? - pregunto

Mejor dicho una diosa. Y es que Pablo pensaba en Saskia, su profesora de biología que vino de Alemania por un azar de la vida. Dice que lo que le enseño le bastaría para llenar 3 tratados de biología. Unos dicen por ahí que sólo hacía las tareas para que lo felicite, explícitamente, ella. Hasta ahora nadie sabe como aprendió a hablar alemán en menos de un mes.

-Olvídalo.
-Seguimos sin entender tus bajas notas en biología. –le recuerdo

Un día la profesora no apareció más y sólo se supo de su renuncia cuando un día llegó un sobre a la dirección del colegio. Lo extraño fue que la policía llegó a ir e interrogó al plantel de docentes sobre su relación con Saskia. Las hipótesis que se barajaban eran muy numerosas, tales como que su visa había vencido, su madre se enfermó y tuvo que regresar para cuidarla, se había hartado del colegio y un buen día me marchó, hasta aquellas inverosímiles como que lavaba dinero para una mafia alemana o que su padre había pertenecido a las Schutzstaffel. Al oír esto último fue a buscar a la persona que dijo eso para desinflar las llantas de su auto por una semana. Habría llegado a más pero, al igual que la calma después de la tormenta, a veces el raciocinio llega después de la ira. Tenía planeado hacer muchas cosas más tales como: tirar excremento a la ventana de su cuarto, dibujar una esvástica o sencillamente envenenar al perro de la persona en cuestión. Lo que pasa es que es muy mal visto, en Alemania, que te relacionen con las SS y Pablo sabía esto. Desde su partida, él alentaría a Alemania en todos los mundiales y admiraría todo lo alemán con excepción a lo ya mencionado.

-No diré nada hasta que aceptes venir con nosotros.-respondió escuetamente Pablo.
-Sí-dice David- ya es hora de que dejes de estar llorando como una perra.
-Nunca tienes ganas de nada. Si sigues así algún día te dará pereza incluso de caminar.-se burló Alonso. -¡Qué ganas de joder la tuya!
-¿No te interesaría levantarte a una flaquita, esas buenazas, de Miraflores? Simplemente tienes que hacer la técnica de la grulla 1-2-3 y… magia. –dice Alonso.
-Tú ya quemaste, brother. Seguro tú has tenido miles de flacas, ¿verdad? –le respondo

La verdad es que Alonso nunca había estado con una chica. Era un secreto entre nosotros pero a veces, sólo a veces, lo batíamos hasta que se ponía colorado y apretaba los puños.

-Ya verás, ya verás. Desde que me suscribí al curso de Charles Atlas por correo he empezado a sacar músculos.
-Músculos en la mano porque tú nunca planeas dejarla, ¿no? –me río junto con los demás.
-Y hasta pelos también. –remata David.
-Ya, ya. Dejen de joder.

Finalmente acepto. La verdad es que me gustaría ir, despejar la mente siempre es bueno, sobretodo antes de un examen. Sacando la cuenta me queda mediodía para estudiar puesto que siempre estudio un día antes, o de ser posible el mismo día, del examen. No sé si, por algún azar del destino o un capricho de este, siempre que estudio con anticipación mis calificaciones no son tan buenas en comparación a cuando estudio la noche anterior o en la mañana misma. Por eso me río cuando David dice que soy un chancón. Cosas de la vida.

Así que ahora convencido por mis amigos tendré que preparar mi mejor pinta. No soy tan misántropo como se estarán imaginando. Esos terminan siendo asesinos seriales o psicópatas que se encierran y luego terminan encerrados en un manicomio. Yo prefiero el apelativo de “reservado” me permite ser discreto y pasar inadvertido. Quedamos en quien iba a la casa de quien a recoger y nos despedimos.

¡Hasta el sábado!

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