Eres como la mañana: llegas en silencio.
Y estás aquí, no me di cuenta de tu llegada.
Parece que hoy también olvidé que vendrías,
y en tu rostro llevas una sonrisa plasmada.
Me sorprende que aún permanezcas conmigo,
cuando mi alma rebelde viene causando estragos.
Pero aquí permanecemos a pesar de todo,
por razones que hace tiempo hemos ido olvidando.
Recuerdo que antes no era nada más que yo mismo,
por eso temo que se escape de nuestras manos.
Pero tú no has venido sino para quedarte
y ya no me atrevo a apartarte de mi lado.
Es por eso que te amo y ahora estoy cantando,
la brisa está llevando mi canto a tus oídos.
En tus palmas escribiré mi nombre y el tuyo,
y ya casi está acabado, ya casi está listo...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario