lunes, 28 de febrero de 2011

Erika

Mientras vas diciéndome todo con tu mirada,
Voy jugando con tus cabellos ensortijados.
Tu complicidad y la mía son dos anillos,
Que van ceñidos en silencio en nuestras manos.

Ahora me vas sonriendo y me buscas con tus labios
en el camino en donde siempre nos encontramos.
Rodeo tu cuerpo ágil y delgado, recorriendo
los senderos en tu piel que el tiempo no ha borrado.

Vas devorando mi boca a costa de la tuya
con tus labios diestros en las artes amatorias.
Pero no importa, ya estoy preparado para esto.
En sigilo me entregas tus labios de amapola…

En estas caricias no hay quien ceda primero,
porque vas arremetiendo contra mí de nuevo.
Pero esta vez es tenaz y me doy por vencido.
porque sé que esto es sólo un poco más que el comienzo.

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