lunes, 14 de marzo de 2011

Tanja (Die Walküre)

Tú, mujer, eres mi Valkiria, rauda y veloz.
Guerrera, quien va cabalgando hacia la batalla.
Bajo tus alas yace la amplitud de la tierra
y forjas tu acero en la fragua de la mañana.

Aprendí a sobrevivir tus asaltos nocturnos
para poder seguir con vida por las mañanas.
Pero tú, sedienta de sangre, eres incansable
y al luchar contigo mis fuerzas me abandonaban.

Por eso fui tomado prisionero en tus manos
y me hiciste probar la aflicción de muy cerca.
Me sustentaste con tus odios y rencores
y deserté de tu nombre y tu soledad negra.

Mas ya se va acercando la hora de mi venganza
en la que ni tú ni nadie ha de poder conmigo.
Caeré sobre ti por sorpresa, por la noche,
como un trueno y para ti todo estará perdido.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Clara

He ido contando lentamente, día tras día
el amanecer, para ver como lo llenabas
completamente con un poco de tu presencia,
con la que te fundes y eres una con el alba.

Haz corrido el velo de la noche esta mañana
y lo colocaste como adorno en tu cabeza.
Allí es donde durante el día duerme la noche.
En tus manos ha quedado un retazo de estrellas.

Tu perfume ha venido a dar donde yo me encuentro,
es tuyo, estoy seguro de que no me equivoco.
Me estás llamando y he venido a darte el alcance.
Ahora miro y estás floreciendo ante mis ojos.

De pronto he comprendido para que he acudido,
por una razón sencilla y mucho más pequeña:
he venido ante ti sólo para coronarte
con los primeros retoños de la primavera.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Miranda

Eres la primera rosa de la primavera,
lágrima de sangre del llanto del sol naciente.
Tu aroma ha venido a colarse por mi ventana
y he despertado solamente para ir a verte.

Eres la primera rosa de la primavera,
la primera en despertar del profundo letargo.
Las demás pueden ser muy similares a ti,
pero tu eres mía y por eso es que te amo tanto.

Eres la primera rosa de la primavera,
botón rojo en medio de la vastedad del campo.
Aquí es donde convergen mis pasos para verte,
erguida sobre la cúspide como un pináculo.

Eres la primera rosa de la primavera,
tu atavío se asemeja al color de tu boca.
Al fin te he alcanzado, ahora te tengo entre mis manos
siento que estoy un poco más cerca de la gloria.