sábado, 14 de mayo de 2011

Rosalind

Te evoco otra vez desde el fondo de mis recuerdos,
mujer, cuerpo canela, desespero de antaño.
Me perdí contigo y siempre me supiste hallar,
eres la última herida por la que estoy sangrando.

Recuerdo que en mí alguna vez yacía lo oscuro,
mi nombre no era más que por todos repudiado.
Así me amaste y me elegiste para ser tuyo,
con todo viniste y me tomaste entre tus brazos.

Y fue gracias a ti que empezó esa travesía
en la que parece que no fui más que una carga.
Muy a pesar de mis dudas y vacilaciones
emprendimos la que sería nuestra última marcha.

A costa de tu vida, en un mar de adversidad,
sorteamos caminos oscuros y tenebrosos
Mas si prevalecí fue porque estuve contigo
porque no era nada y a ti te lo debo todo.