lunes, 21 de enero de 2013

*Eva (חַוָּה)

Después de mucho habitas tú en mi tierra desierta,
dueña de todo, no haces sino honor a tu nombre.
He de recibirte con flores o con caricias
o con canciones nuestras, tan tuyas, tan mías entonces.

Así que decidiste venir a mi tierra desierta,
aquí los pasos forasteros retumban sin hacer ecos.
Este es mi reino y no es más de lo que aquí vemos
pero todo lo que ves es tuyo así que puedes tenerlo.

Sutil descubridora, tan fácil te hubiera sido perderte!
Pero llegaste y este lugar no te lo marqué en ningún atlas.
No sé como pudiste encontrarme aquí en mi extravío
en medio del desierto, donde hace mucho no crece nada...

Pero hoy es que creo que nadie más sino tú podría estar aquí.
Nadie más hubiera hecho este viaje sabiendo que era solo de ida,
pero tenías que ser tú, llena de amor, y a cambio no me has pedido nada,
y no tengo sino el honor de pagarte con lo que me queda de vida.

*: Eva, del hebreo: Ḥawwāh, (חַוָּה) "madre de los vivientes" o "dadora de vida".

martes, 9 de octubre de 2012

Rosalia

Si aún no digo que te amo no es porque no te ame
sino porque no sé si comprenderás por qué lo hago
ni tampoco porque lo digo ahora y no antes.
La culpa es mía por hacernos esperar tanto

No digo que te amo no porque dejé de hacerlo
(tú y yo sabemos quién fue quien lo dijo primero)
sino porque no sabía si habrías de creerme
o si lo harás ahora si es que aún tenemos tiempo.

Si aún no digo que te amo no es porque no estés
¿cuándo ha sido la distancia excusa para no hacerlo?
Si nunca llegue a decirte lo mucho que te amo
te lo diré por fin de una vez y sin más rodeos:

Que nos llegó la hora de partir, pero yo te amo
pues tu recuerdo no encontró el pasaje al olvido.
Persiste en todas esas cosas que no te he dicho
y me ha susurrado todo lo que te he escrito.

domingo, 19 de agosto de 2012

Mía

Cuando te conocí, recuerdo que parecías
el final rayo de sol del verano postrero.
El último que abracé, antes de todo, antes que nada
antes de que el otoño fuera a instalarse en mi alma.

Recuerdo que todavía solías usar mi nombre
pues yo encontraba el tuyo sobre las flores en la mañana.
Así te amé un día cuando posé sobre ti mi mirada
tanto como cuando regabas mi boca con tus labios escarlata.

De tus abrazos recogí hasta la última migaja, para el camino,
el que, sobre todo hoy, está lleno más que nunca de tu ausencia.
Y como contra ti ninguna derrota me ha afligido como esta
erigiré aquí tu recuerdo de la siguiente manera:

Tejiendo redes con tus memorias que echaré al mar
sentado en la ribera esperando, pies descalzos en la arena
susurrando el significado de tu nombre en un estruendo mudo
porque a ti no pude amarte de otra forma que no fuera esta.